La navidad y el entorno familiar

En la publicación de la semana anterior, léase aquí, veíamos que las navidades son una época muy difícil para las personas con problemas de la conducta alimentaria e imagen personal. Esta vez comentaremos qué otro tipo de dificultades pueden surgir en esta época del año o qué situaciones pueden aumentar nuestro malestar emocional. 

Durante la época navideña, todos los estímulos que recibimos, ya sea a través del entorno, de los anuncios, las canciones, las redes sociales… transmiten el mismo mensaje, debemos ser felices y compartir dicha felicidad con el entorno y los seres queridos. Sin embargo, si no se tiene un entorno con el que compartir, si en dicho entorno ha habido una pérdida importante o si la situación actual de la persona simplemente no se ajusta a lo establecido, recibir constantemente este mensaje puede aumentar la sensación de soledad, el sentimiento de culpa por no disfrutar la época y la ansiedad. Es importante entender que no todo el mundo puede, por diversas razones, disfrutar de esta época del año y que esto tiene un impacto directo en el bienestar y en la salud mental de dichas personas.

Aparte de las situaciones mencionadas, hay otras variables que se dan con frecuencia en estas fechas y pueden convertirse en factores de riesgo para sufrir malestar psicológico. Por ejemplo, la preocupación económica, el mayor consumo de alcohol y las tensiones con la familia o amistades son algunos de ellos. 

Centrándonos en las tensiones familiares, los mensajes que recibimos durante estos días muestran la imagen de la familia ideal, una familia unida y feliz. Se da por hecho que la familia es un contexto de confort donde todas las personas se sienten a gusto, relajadas y cómodas, pero es importante saber que hay veces que esto no es así. Hay veces que el contexto familiar puede llegar a parecerse más a una señal de peligro donde es necesario mantenerse alerta, o se puede tener la sensación de estar ante una especie de prueba que se debe superar. En las reuniones familiares es habitual tener que contestar preguntas sobre las relaciones que se tienen, escuchar comentarios sobre la apariencia física, sobre los estudios, el trabajo y un largo etc. Ante estas preguntas y comentarios es común intentar alcanzar las expectativas familiares o, al menos, se suele tener que lidiar con ellas y esto provoca mucha frustración y malestar. 

Por lo tanto, la familia pasa de ser un potenciador para el bienestar psicológico a ser un factor de riesgo cuando una persona siente que no se puede expresar, que no está siendo escuchada o no se siente respetada por su familia. Teniendo esto en cuenta, es importante no juzgar a la gente que no se reunirá con su familia estas navidades. Del mismo modo, en las reuniones que se tienen, es importante evitar comentarios y juicios de valor que puedan producir malestar y si, por el contrario, se reciben este tipo de preguntas y comentarios es vital saber que está bien negarse a hablar de determinados temas y no contestar ciertas preguntas. 

En resumen, esta época está llena de estímulos que nos recuerdan constantemente lo bonita que es la navidad, se transmiten mensajes de alegría, paz y ayuda, pero a su vez, no se tiene en cuenta a las personas que no pueden vivir la navidad de esta manera. Por lo tanto, nos parece de vital importancia recordar que es válido no pasar la navidad con la familia, es válido establecer límites en tu entorno y por supuesto, es válido sentir tristeza, indiferencia, apatía o no sentirse feliz en navidad.

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