LA EVITACIÓN EXPERIENCIAL: EL MIEDO QUE NOS RETIENE.

La evitación experiencial se considera como un elemento compartido en distintos síndromes psiquiátricos. Es una dimensión transdiagnóstica que se podría integrar en gran parte de los síndromes tradicionales como los depresivos, ansiosos y psicóticos (Patrón-Espinosa, 2013).

Pero…¿Qué es la evitación experiencial? La evitación experiencial es un fenómeno que ocurre cuando una persona no quiere ponerse en contacto con sus experiencias privadas, sobre todo cuando las considera aversivas (por ejemplo, estar triste, tener ansiedad, tener un pensamiento obsesivo…). Estas experiencias privadas son pensamientos, emociones, recuerdos o sensaciones corporales. Para evitar que estos eventos desagradables ocurran, la persona trata de alterar la frecuencia y/o el contexto que los ocasiona (Hayes et al., 1996 en Ferro 2000). Este  control se lleva a cabo con estrategias como evitar ciertas situaciones, distraerse, suprimir pensamientos o comportarnos de manera rígida, entre otros. 

De todas maneras, no podemos afirmar que la evitación en sí sea algo desadaptativo. Puede ser algo adaptativo si se utiliza de manera adecuada. Por ejemplo, si vemos una serpiente venenosa, es normal retroceder y volver a una zona segura. Sin embargo, puede volverse un problema cuando supone un gran coste para la persona y afecta a su vida cotidiana, a esto la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) lo llama el trastorno de evitación experiencial (TEE). 

El TEE tiene una naturaleza verbal, ya que las personas tendemos a clasificar los eventos como “bueno” o “malo”, sumándose la rigidez psicológica ante el malestar, como la creencia de tener que eliminar toda sensación de malestar para poder disfrutar (Mellado-Pastor et al., 2023). En este caso es habitual que las personas consideren que la causa de sus problemas son los propios eventos privados (Ferro, 2000). Cuando esto ocurre, la persona se encuentra atrapada en un patrón recurrente de evitación, a modo de control excesivo de los eventos privados, que desencadenaría un círculo vicioso, donde hay un alivio del malestar a corto plazo, pero el malestar va aumentando a largo plazo. Como consecuencia de este círculo vicioso puede observarse que las patologías mentales pueden llegar a exacerbarse (por ejemplo la depresión, la ansiedad o el consumo de sustancias). 

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Ejemplo Comunes de Evitación experiencial:

  • Procrastinación de tareas consideradas difíciles como una forma de evitación del malestar que provoca la presión y el miedo al fracaso.
  • Recurrir a las redes sociales para distraerse de las emociones negativas, como la tristeza o la ansiedad o el consumo de sustancias para reducir la intensidad de ciertas emociones (p.e. ansiedad y el consumo de alcohol). 
  • Evitar conversaciones incómodas donde hay que expresar una opinión difícil o establecer límites. 

¿Cómo podemos trabajar la evitación experiencial en terapia?

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  • Trabajando la paradoja de la evitación inflexible. Para poder trabajar el TEE debemos de hacernos conscientes del círculo vicioso al que nos lleva la evitación experiencial. Debemos aceptar que en nuestro día a día va a haber cierto grado de sufrimiento o eventos privados negativos. 
  • La desesperanza creativa. Trabajamos la idea de que los intentos de control utilizados hasta ahora no son fructíferos, por tanto, no son estrategias efectivas para reducir la ansiedad. Mediante esta técnica se trata de aceptar la realidad transitando por la emoción, sin intentar controlarlo. 
  • La defusión cognitiva. El objetivo es distanciarse de los pensamientos, es decir, observar los eventos privados que tenemos de una manera más objetiva y sin juzgarlos. Por ejemplo en lugar de pensar “soy un fracaso; nunca haré nada bien” podemos verlo como “estoy teniendo un pensamiento de que soy un fracaso”.
  • La clarificación de valores. Identificar qué es importante para nosotros mismos nos ayuda a tomar decisiones más alineadas con nuestros propios valores, en lugar de guiarnos por la evitación experiencial. 

Ai Generado, Hombre, DisculparEn definitiva, la evitación experiencial nos hace reflexionar sobre cómo nuestra relación con el malestar puede llegar a moldear nuestra vida. En nuestra búsqueda de bienestar, es común que intentemos huir de eventos privados difíciles de gestionar, pero esto nos lleva a un ciclo de evitación que perpetúa el sufrimiento. Reconocer que el dolor es una parte inevitable de la vida humana nos lleva a poder abordarlo de manera diferente, aceptando y validando nuestras emociones, en lugar de evitarlo, logramos una mayor resiliencia y autenticidad. Al final, el desafío no es eliminar el malestar, sino aprender a coexistir con él. ¿No sería, entonces, la evitación recurrente e inflexible una manera de sabotear nuestro propio bienestar?

 

Bibliografía: 

Patrón-Espinosa, F. (2013). La evitación experiencial como dimensión funcional de los trastornos de depresión, ansiedad y psicóticos. Journal of Behaviour, Health & Social Issues, 5(1), 85-95. https://doi.org/10.5460/jbhsi.v5.1.38728

Ferro, R. (2000). Aplicación de la terapia de aceptación y compromiso en un ejemplo de evitación experiencial. Psicothema, 12(3), 445-450. https://www.psicothema.com/pdf/355.pdf 

Mellado-Pastor, S., del-Río-Sánchez, C. y Pastor-Morales, J. (2023). La influencia de la evitación experiencial y la fusión cognitiva en personas con diagnóstico de trastorno de pánico y agorafobia y TOC. Apuntes de Psicología, 41(2). https://doi.org/10.55414/ap.v41i2.1548

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