En esta última entrada del blog sobre la perimenopausia, vamos a hablar de cómo podemos intentar sobrellevar los picos emocionales asociadas a ésta.
Un primer paso importante es entender y normalizar lo que nos pasa. Lo que se está pasando a nivel emocional están siendo los picos hormonales. Estos fluctúan y nos generan cambios bruscos emocionales que pueden aumentar la irritabilidad, la tristeza y la ansiedad. Esto tiene que ver con el hablarnos bien, el cuidarnos y el querernos. Por lo que pasa esa persona es difícil, y de nada sirve hablarnos peor o castigarnos por pasar por emociones desagradables. No nos olvidemos de que esta es una fase de autodescubrimiento, una fase de cambio para la mujer que nos recuerda lo fuertes que podemos llegar a ser, pero sobre todo, una fase que en algún momento tocará fin. Por lo tanto intentemos aprovecharla para algo bonito.
¿Cómo regular los picos emocionales?
Algo recomendable sería entender cómo funcionan estos cambios en nosotras mismas. Para ello, se podría llevar un registro de estos picos de ánimo. Durante 2-3 semanas ver cómo se mueve el humor, la energía, el sueño o las sensaciones corporales que tenemos. Buscamos ver los momentos vulnerables que podemos tener, y así poder proveerlos y tener rutinas de autocuidado. Por lo tanto, si por ejemplo notamos que cuando estamos con la regla somos vulnerables a ciertos estados de ánimo, no forzarnos a sentirnos diferentes, y al mismo tiempo mimarnos y seguir ciertas pautas y rutinas que sean dirigidos a regular esos estados.
Las técnicas de relajación (respiraciones, relajación progresiva muscular…) son buenas formas de intentar ayudarnos a sobrellevar las emociones. No podemos evitarlas, por lo tanto ayudemonos a que nos acompañen, a entenderlas. De la misma forma, las meditaciones o actividades de ejercicio ligero nos ayudarán a bajar la intensidad de la emoción. Muchas mujeres eligen el pilates, ejercicios en el agua o el yoga.
Estas técnicas nos ayuda a tomar distancia de las situaciones y nos obliga a dedicarnos unos minutos para nosotras, para conectar con nuestro cuerpo y para cuidar esa emoción. Hace que esos picos, que muchas veces son inevitables, sean un poco más livianos.
Igualmente, podemos usar técnicas de grounding, que ayudarán a bajar la intensidad de la emoción y a que nos acompañe de una forma menos invasiva. Técnicas de grounding que nos pueden ayudar:
- 5-4-3-2-1: Consiste en buscar 5 cosas que ves, 4 cosas que oyes, 3 cosas que tocas, 2 cosas que hueles y una que saboreas. Si no hay ninguno de estos estimulos a tu disposición, lo mejor es ir a buscarlos (por ejemplo, buscar en la nevera el sabor, o utilizar diferentes perfumes para los olores).
- Dar un golpe seco con los dos pies en el suelo, o con las dos manos a la vez en la mesa.
- Buscar algún estímulo sensorial (suelo recomendar llevar un trocito de tela, ya sea suave o aspera o olerse las muñecas (suelen acumular olores), o tocar o mover algún anillo…).
- Tocar un hielo durante unos segundos, darse una ducha fría o mínimo una que resulte agradable…
Conectar con personas que estén pasando por el mismo proceso puede ser reconfortante y aliviante. Sentirse escuchada y entendida por personas que comparten experiencias convierte este proceso en más llevadero y más liviano, además de tener un espacio para poder compartir, escuchar, recomendar, o simplemente quejarse de lo agotador que es sentirse de ciertas maneras.