Hoy en día, nuestra relación con la comida está, en la mayoría de los casos, condicionada por reglas externas: calorías, macros, una eterna lista de alimentos “buenos” o “malos” y una gran preocupación por el control del cuerpo. Pero, ¿y si empezáramos a escuchar lo que nuestro cuerpo realmente necesita, en lugar de seguir normas impuestas desde fuera? Eso es precisamente lo que plantea la alimentación intuitiva; una propuesta liberadora y basada en la conexión cuerpo-mente.
Esta perspectiva fue desarrollada por las nutricionistas Evelyn Tribole y Elyse Resch en 1995, promueve reconectar con las señales internas de hambre, saciedad y satisfacción, en lugar de seguir reglas externas impuestas por la cultura de la dieta. (Tribole & Resch, 2020).
Desde la psicología, la alimentación intuitiva se alinea con enfoques como:
- La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que trabaja con el vínculo entre pensamiento, emoción y conducta.
- La psicología basada en la compasión, que ayuda a tratarse con amabilidad en lugar de juicio.
- Y la conciencia plena o mindfulness, que permite estar presente con las sensaciones físicas y emocionales sin reaccionar automáticamente.

Este enfoque es especialmente valioso en contextos donde la comida se ha convertido en una foco de ansiedad, culpa o desconexión.
Como consecuencia de vivir bajo estrictas dietas constantes, las personas tienden a desarrollar pensamientos rígidos, baja autoestima y una mala relación con su cuerpo e incluso sus emociones (Tylka et al., 2014). Son numerosos estudios los que respaldan sus beneficios en la actualidad: un menor reporte de trastornos alimentarios, mayor autoestima, una relación positiva con el cuerpo…
Aun así, adoptar este enfoque no siempre es fácil, especialmente en un entorno donde la cultura de la dieta está tan arraigada. Muchas personas sienten miedo de ‘perder el control’ o dudan de su capacidad para alimentarse sin reglas externas… Aquí es donde el apoyo psicológico se vuelve clave: trabajar con esas creencias alimentarias rígidas y limitantes, mejorar la conciencia corporal, fomentar la autocompasión…

La alimentación intuitiva no busca la perfección, no se trata de seguir reglas estrictas, ni impone una forma ideal de comer. Este enfoque va más allá; busca aprender a escucharnos, una relación sana, flexible y respetuosa con nuestro cuerpo. Creando un camino hacía el bienestar construido desde dentro, paso a paso, sin culpa y con mucha amabilidad.
Tribole, E., & Resch, E. (2020). Intuitive Eating: A Revolutionary Anti-Diet Approach (4th ed.). St. Martin’s Essentials.
Tylka, T. L., Calogero, R. M., & Danielsdottir, S. (2014). Is intuitive eating the same as flexible dietary control? Their links to body image and disordered eating. Eating Behaviors, 15(3), 314–317.