¿NUESTRO CEREBRO SE ENGANCHA A LAS PREOCUPACIONES?

       Son muchas las personas que se quedan atrapadas en una preocupación cuando ésta aparece. Le damos vueltas una y otra vez al mismo problema imaginando diferentes escenarios o repasando las situaciones con el objetivo de encontrar explicaciones y soluciones. Sin embargo, cuanto más intentamos evitarlo, más ocurre. 

       Esto no significa que haya algo mal en nuestro cerebro. En realidad, es un mecanismo evolutivo que tenemos con el fin de protegernos. Cuando prestamos mucha atención a los posibles problemas o amenazas, históricamente, nuestras posibilidades de sobrevivir aumentaban. Porque de esta forma el cerebro podía anticiparse a lo que pudiera salir mal y así prepararnos. Por eso cuando algo nos preocupa se activan la vigilancia, la memoria y la planificación. El problema aparece cuando este sistema se queda encendido durante demasiado tiempo.

       Si la preocupación aparece constantemente sin avanzar a una solución acabamos rumiando. Es decir, entramos en un bucle de pensamientos repetitivos donde nuestro cerebro intenta analizar el problema sin llegar a una conclusión clara. Sería el equivalente a intentar llegar a la cima de un monte encima de una cinta de correr. 

       Además, cuanto más tiempo pasamos pensando en algo preocupante, más importante parece volverse para el cerebro. Podríamos decir que la atención funciona como un foco, aquello que alumbra (a lo que prestamos atención) es lo que más vemos. No obstante, tenemos algunas estrategias sencillas que nos pueden ayudar a salir del bucle:

  • Reconocer lo que ocurre: en ocasiones, solo con decir “estoy entrando en bucle” puede ayudarnos a tomar distancia del pensamiento.
  • Pasar del pensamiento a la acción: cuando el problema tiene solución podemos preguntarnos cual es el siguiente paso pequeño que podemos dar.
  • Cambiar de canal en la mente: Hacer actividades que requieran de atención o movimiento para interrumpir el ciclo del pensamiento
  • Frase ancla: “pensar más no significa pensar mejor”. Nuestro cerebro intenta ayudarnos pero a veces necesita cambiar el foco.

       Preocuparnos es parte de la experiencia de la vida. Aprender cuando nuestro cerebro se ha quedado enfrascada en las preocupaciones es el primer paso para recuperar nuestra flexibilidad y bienestar mental.

logo psicologia amorebieta
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.